jueves, 23 de agosto de 2007

SEGUIMOS CON ...LEONARDO DA VINCI...

Maquina creado por Leonardo da Vinci para asar carnes.

Las recetas aquí contenidas están recogidas del llamado Codex Romanoff y están atribuidas al maestro del renacimiento Leonardo da Vinci, veran que son recetas muy peculiares y sobretodo hay que situarse en aquellas epocas.


Testículos de cordero con miel y nata:


Tomad los testículos de un cordero, despojadlos de sus pieles externas y dejadlos para que se empapen en agua fría durante algunas horas.

Luego cortadlos o ralladlos en finas rebanadas, sazonadlos con sal y pimienta (y, añade Pietro Monti, asimismo un poco de azafrán para que adquieran un color menos enfermizo) y cocinadlos en mantequilla hasta el momento que al tocarlos los halléis blandos.

Dejadlos luego que se enfríen, y cuando lo estén, verteréis un poco de nata y miel caliente sobre ellos y los serviréis.

Es esta la manera correcta de servir testículos de cordero, aun cuando mi señor Ludovico se empela en tomarlos calientes cuando le sean servidos, y de esa forma se le antojen el acompañamiento más idóneo para los nabos machacados que de tal manera le complacen.


Crestas de gallo con migas:
Aseguraos de elegir un gallo grande, mayor de doce años de edad, y de que su cabeza levante al menos 60 centímetros del suelo, antes de quitarle la cresta.

Debéis recordar siempre que hay que arrancar la piel exterior y después apretarla repetidas veces para escurrir toda la sangre antes de que lo pongáis en el agua hirviente junto a doce semillas de culantro y el zumo de medio limón.
Se debe colocar en una bandeja adornada con alguna verdura que luzca algún color, así zanahorias crudas talladas con l forma de crestas de gallo o remolacha; y esto antes de arrojar las migas por encima de ella.


Pastel de Navidad:

(Esta receta es la de un amigo, Atalante Migliorotti, el músico).

Pelaréis, deshuesaréis y haréis una pulpa con siete grandes pescados blancos, los mezclaréis con las migas de siete barras de pan color suave y trufas blancas ralladas enteras, ligaréis todo esto con la albúmina de siete huevos de gallina y lo calentaréis al vapor dentro de una bolsa de lienzo fuerte durante un día una noche.

Cuando lo comáis, cuidaos de no ahogaros con alguna reliquia sagrada que pueda haber sido puesta allí secretamente.

2 comentarios:

Rodrigo García Leo dijo...

El libro del que has tomado información (Notas de cocina de Leonardo Davinci)es una joya de amenidad, que bueno que decidiste compartir con la web esa maravilla

Rodrigo García Leo dijo...

El libro del que has tomado información (Notas de cocina de Leonardo Davinci)es una joya de amenidad, que bueno que decidiste compartir con la web esa maravilla